Sensibilidad por el detalle.
Sensibilidad muy clara hacia el detalle, la estética y la experiencia. La identidad tenía que estar a la altura: más cuidada, elegante y con personalidad propia.
Maison Sucrée nace con una sensibilidad muy clara hacia el detalle, la estética y la experiencia, pero necesitaba una identidad que estuviese a la altura de ese universo. No se trataba solo de una marca dulce, sino de construir algo más cuidado, más elegante y con personalidad propia.

Sensibilidad por el detalle.
Sensibilidad muy clara hacia el detalle, la estética y la experiencia. La identidad tenía que estar a la altura: más cuidada, elegante y con personalidad propia.
Una identidad inmersiva.
Identidad visual coherente y refinada, con equilibrio entre delicadeza y carácter. El local, inspirado en el estilo americano con elementos en 3D, crea una experiencia inmersiva: no entras en una pastelería, entras en un mundo dulce sacado de un videoclip de Katy Perry.
Tan cuidada como lo que ofrece.
El resultado es una marca con identidad, estética y coherencia, que se percibe tan cuidada como lo que ofrece.